El bailarín del futuro, Isadora Duncan

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Isadora Duncan

 

 

 

“El bailarín del futuro será aquel cuyo cuerpo y alma hayan crecido tan armoniosamente juntos que el lenguaje natural del alma se habrá convertido en el movimiento del cuerpo humano. El bailarín no pertenecerá entonces a nación alguna sino a la humanidad”.

I.D.

 

 

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Alexei 4 años

Alexei Orohovsky, Age 4. He watched Ali’s variation on youtube and this was the result. We were teaching a summer intensive and this was our demonstration. He asked to dance Corsaire, and the parents and students willingly obliged. Hope you enjoy !

Canal de Youtube de Katya Orohovsky

Muy Interesante

¿Bailar tiene ventajas evolutivas?

“en la sangre de los profesionales de la danza se detectaron niveles de serotonina y de hormona arginina-vasopresina más altos. Todo apunta a que no es casualidad que estas dos sustancias estén vinculadas tanto al baile como al bienestar, el buen humor, la destreza para la comunicación y la afectividad.” Elena Sanz / Muy Interesante

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Gjon Mili, estudio fotográfico aparecido en la revista Life en 1944

La Deshumanización del Arte, Ortega y Gasset

“… Poca cosa es la vida si no piafa en ella un afán formidable por expandir sus fronteras. Se vive en la proporción en la que se ansía vivir más. Toda obstinación por mantenernos dentro de nuestros horizontes habituales significa debilidad, decadencia de las energías vitales. El horizonte es una línea biológica, un órgano viviente de nuestro propio ser. Mientras gozamos de plenitud, el horizonte emigra, se dilata, ondula elástico casi al ritmo de nuestra respiración. En cambio, cuando se fija, significa que se ha anquilosado, y que nosotros ingresamos en la vejez”.

José Ortega y Gasset,
La Deshumanización del Arte.

 

 

 

 

 

 

 

 

Isadora Duncan

” Nací a la orilla del mar. Mi primera idea del movimiento y de la danza me ha venido seguramente del ritmo de las olas…”

Isadora Duncan

 

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La bailarina estadounidense Isadora Duncan, cuya innovadora técnica en su ejecución que se caracterizó por movimientos libres, fluidos y cargados de pasión, dieron fin a la rigidez del ballet clásico y han sido las bases para la danza contemporánea del siglo XX.

Su estilo de danza era completamente nuevo y rompía con la rigidez del ballet clásico, además de utilizar música de concierto, que originalmente no había sido compuesta para ser bailada.

Isadora, fue pionera en su ramo y alcanzó la perfección siendo su propio maestro, en el que para ella, el cuerpo debía ser translúcido para proyectar el alma y el espíritu. Sus enseñanzas y personalidad son ahora parte importante del desarrollo de la danza.

Dora Angela Duncan, su verdadero nombre, nació el 26 de mayo de 1877 en San Francisco, California. Según sus biógrafos, su espíritu bailarín se asomó desde muy temprana edad, pues con sólo 10 años de edad abandonó la escuela para impartir clases de danza y contribuir a los gastos de la familia. De padres divorciados, la madre de Duncan debió ser una figura extravagante para la época por independiente, aferrada a los hijos y sin fe religiosa. Aborrecía los convencionalismos. Eligió el feminismo entre la presión calvinista y el credo católico.

Era amante de los cánones de belleza de la antigua Grecia, de tal modo que en sus actuaciones se vestía con una túnica transparente, con los pies, brazos y piernas desnudos, y con su largo cabello suelto. A pesar de que los críticos no soportaban ver a una mujer irreverente que bailaba descalza, con una túnica y sin maquillaje, admitían que en su danza había un arte original y apasionado. Su estilo de danza era completamente nuevo y rompía con la rigidez del ballet clásico, además de utilizar música de concierto, que originalmente no había sido compuesta para ser bailada. Debido a su rechazo por las técnicas formales y a la utilización de los movimientos naturales, la danza de Duncan parecía una constante improvisación. A través de la ejecución de su baile suscitó en el coreógrafo ruso Mijáil Fokine, una enorme influencia en el ballet del siglo XX, así como a coreógrafos estadounidenses como Ruth St Denis y Ted Shawn. La escuela pronto se extendió y fundó compañías de danza en varios países europeas, incluyendo Alemania, Francia y Rusia, y tuvo como alumnas a Martha Graham y Mary Wigham.

“La ninfa” estaba convencida de que no era su cuerpo el que bailaba, sino su esencia, su propia alma. Isadora Duncan fue un ser libertario que no sucumbió jamás a los formalismos ni se dejó encasillar. Revolucionaria y autodidacta, pudo ser pianista, poeta o pintora pero juntó todos sus dones y creó la danza moderna.
Su vida personal fue tan poco convencional como la expresión de su arte.

 

Como escribiera el uruguayo Eduardo Galeano en su alabanza a las mujeres (Memorias del Fuego, Vol. III): “La libertad ofende. Mujer de ojos brillantes, Isadora es enemiga declarada de la escuela tradicional, el matrimonio, la danza clásica, y de todo lo que enjaule al viento. Ella baila porque bailando goza, y baila lo que quiere, cuando quiere y como quiere, y las orquestas callan ante la música que nace de su cuerpo”.

Su muerte fue una verdadera tragedia. Mientras conducía su automóvil, el extremo del pañuelo que adornaba su cuello se enredó en una de las llantas y le quitó la vida el 14 de septiembre de 1927 en Niza, Francia. En ese mismo año publicaron su autobiografía titulada ‘Mi vida’.

 

 

 

 

Ten Minutes Older, H.Frank 1978

Ten Minutes Older, documental que inspiró la película colectiva del mismo título en la que trabajaron Jarmusch, Erice, Herzog, Wenders entre otros (Ten minutes older – The trumpet, 2002)

 

(Ten minutes older – The trumpet, 2002) no es más que una cámara frente a un niño que contempla una representación de marionetas. No valdría más explicación.

Es la filmación de un brevísimo fragmento de vida de un niño, sin cortes, que durante estos diez minutos, filtra por su rostro la inquietud, el miedo, la desesperación, la alegría que le confiere una representación que nunca vemos. Aquí no importa qué se representa, nadie le da importancia.
La expresividad del rostro inunda la pantalla de manera pocas veces vista, se atiende a una lógica pura cinematográfica: la cámara frente al rostro. Diez minutos más tarde, al salir de la sala de cine, los espectadores seguían comentando el rostro del niño de la película de Herz Franz. Quizá por esto, la esencia primigenia del cine reside en Ten minutes older.
berlin63.blogspot.com.es/2009